jueves, 15 de abril de 2010

A falta de pan ... (más sobre libros electrónicos)

El otro día quedé gratamente sorprendido (para que voy a engañarme, me ha gustado) al ver que uan entrada de mi blog llegó a Menéame y no solo eso, sino que más de 1000 personas lo consideraron digno de atención y lo votaron. Muchas gracias a todos, en especial a quien lo haya llevado a Menéame.

Lo malo es que aparte de esta noticia veo esta, esta y esta otra. En la primera nos enteramos que Hacienda dice que el IVA de los libros electrónicos se queda en el 16% (el 18% a partir de junio) a pesar de que la Ministra de Cultura había dicho que sería del 4% (para una cosa que iba a hacer bien ...) dado que no se vendían en un soporte físico. Habida cuenta la capacidad de los soportes físicos (lo más pequeño que se me ocurre ahora es un CD de 700 Mb) y el tamaño de los libros es un poco ridículo. Espero que no los distribuyan en disquetes, porque hace años que he quitado la unidad de disquete a mi ordenador. No obstante, con esto soy optimista. Entiendo que Hacienda se basa en una ley obsoleta (como tantas) y que será enmendada.

La segunda es más preocupante, tanto para la industria como para el usuario legal. Como en mi anterior entrada sobre el DRM en los libros comento, el tema del DRM es los libros es una causa perdida. Una cosa es que pongas un DRM normalito mas que nada, para guardar las apariencias y otra que intentes proteger tus libros con DRM. Eso va a fracasar. Cada lector es de su padre y de su madre y va a haber que desarrollar un DRM específico para cada uno. Lo más seguro (como he visto en mi intento de adquirir un libro gratuito en El Corte Inglés) que ni siquiera sea compatible con el lector sino que será con algún cliente específico (SONY dice que abandona su DRM para pasarse al de EPUB) Ya he dicho que con la otra noticia era optimista, con esta soy pesimista. Durante un tiempo, no van a ser más que complicaciones para los usuarios legales que en muchos casos se verán frustrados de poder leer sus libros adquiridos en las tiendas. Y no te digo los problemas que tendrán cuando quieran cambiar de lector. Porque, no nos engañemos, los que tenemos un lector de libros electrónicos somos de culo inquieto en temas tecnológicos y a lo mejor el próximo año estamos leyendo en un iPad por poner un ejemplo y dentro de dos, en un Kindle DX o lo que haya por aquel entonces. Yo en mi casa me he podido llevar los libros de la estantería de melamina a la que me hizo el carpintero en madera pero ¿podré hacer eso con mis ebooks?

La tercera noticia no por conocida es menos inquietante. Conocida es la voracidad de la SGAE por todo aquello que suena (yo no canto en la ducha, así que no pago a la SGAE) y no veo ninguna razón de proqué CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) no quiera hacer otro tanto con obras con licencia C&C o con clasicos porque claro, Espasa Calpé habrá ganado algún eurillo con mi ejemplar de La Guerra de las Galias, de Julio César (digo esa editorial porque el ejemplar que poseo ha sido editado por ella, no por ninguna animadversión hacia esa editorial a la que por cierto estoy agradecido de que editara obras clásicas)  pero me da a mi que el autor no ha cobrado ni un as. Y dudo que su hijo tampoco, ya que a Cesarión lo quitó de en medio Augusto. A lo mejor podríamos considerar que hay algún derecho por la traducción y el alojamiento en la WEB, pero no al mismo precio que el libro.

Espero que todo este artículo no se interprete como que no quiero que las editoriales escritores, empresas ganen dinero. Yo no soy un fan de la cultura gratis porque si (aunque tampoco considero que quien se baja un disco sea un delincuente) pero si de pagar las cosas a su justo precio (y ese no es pagar un ebook al mismo precio que un libro en papel) y menos, tener que pagar varias veces por lo mismo si cambio de soporte y/o ordenador.

La industria del disco está empeñada en un modelo obsoleto (o más bien no acaba de encontrar otro modelo de negocio tan claro) y a la industria del libro le va a ocurrir otro tanto si no espabila. Todavía está a tiempo, pero el tiempo pasa muy deprisa .... y sólo tienen que mirar a ver qué está vendiendo más Amazon.

Como colofón voy a dar una sugerencia a editoriales periodísticas (lo cierto es que la idea no es mía, la he oido por ahí, pero no recuerdo dónde) No se qué periodico regala una TV por suscribirse durante un año. Pues en lugar de eso, regalen un iPad (o similar, pero ese está de moda ahora mismo) y que el periodico se lo bajen de modo electrónico y al año siguiente, bajen el precio de la suscripción a la mitad. Y los libros que venden los fines de semana, véndanlos en formato electrónico también a un precio más reducido.

A lo mejor les va mejor que enfrentándose a los usuarios.

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