miércoles, 4 de agosto de 2010

Técnicas modernas de gestión (o el que venga detrás, que arree)

Desde luego, los tiempos van cambiando. Unas veces a mejor, otras a peor, otras ni uno ni otro, pero se hacen las cosas de una manera distinta.

Hace muchos años, la riqueza solía pertenecer a las personas. el rey, tirano, magnate, banquero, general, etc de turno amasaba una fortuna, bien en dinero, joyas, oro o en propiedades y procuraba en general, no solo cuidarlo, sino ampliarlo dentro de lo posible. Los medios de producción solían estar en manos de gente que sabía que aquello tenía un valor y que interesaba cuidarlo y que pasara a sus descendientes (claro, que de vez en cuando, algún descendiente salía rana y dilapidaba la fortuna familiar) En la antigüedad se ven miles de casos de ricos y poderosos. La siguiente fotografía está sacada en Pompeya, en la puerta de la casa de un rico avisándote que eso es suyo y que lo protege. También hay varias estancias equivalentes a cajas fuertes de hoy en día (Nota: esa foto la puedes encontrar por Internet mucho mejor hecha, pero es que esa, precisamente, la hice yo hace más de 10 años)

Esta es mi casa y está protegida. Fuente: propia.
Esta situación se mantuvo a lo largo de los siglos sin demasiados cambios hasta que empezaron a aparecer las Compañías: entidades gestionadas que se dedicaban a negocios diversos, que podían ir desde el comercio con algodón, al tráfico de esclavos ... un ejemplo claro era la Compañía Holandesa de Indias Orientales o la Compañía Inglesa de las Indias Orientales. Aunque no eran un prodigio de originalidad en los nombres cumplieron sus objetivos. Sus gestores se dedicaban a ampliar la compañía con nuevos negocios y productos.

En los siglos XIX y XX vemos el surgir, con la Revolución Industrial de grandes corporaciones impulsados por grandes visionarios: Henry Ford, Louis Renault, Igor Sikorsky, ... la industria se expandía por todo el mundo. Las empresas salían a bolsa y poco a poco, el control se iba difuminando. No obstante, los presidentes y consejos de administración seguían siendo responsables y pensaban en el futuro de la empresa a largo plazo; también a corto pero se buscaba siempre que las cosas durasen.

Con el tiempo la batalla era no solo crecer, sino optimizar los procesos (cosa que no es mala) y empezó el fenómeno de la subcontratación que, insisto, no tiene por qué ser malo. El problema es que ahora parece que lo único que dedican las empresas es a reducir costes a cualquier precio. Y cuando digo cualquier precio, me refiero que no importa que dentro de un año esa reducción salga más cara de lo que se ha ahorrado. Por ejemplo, cuando Superlópez llegó a la Opel empezó a ahorrar costes a base de entre otras cosas, abaratar materiales. En los Opel empezaron a reventar las poleas de la transmisión, provocando averías de cuidado. A lo mejor el % de coches que se averiaba no era excesivo, pero Opel se ganó mala fama entre los aficionados al motor y le ha costado bastante recuperar la confianza del consumidor (Nota: llevo casi 20 años usando coches Opel sin problemas significativos, los que no evita que viera los problemas de los otros)

Si el responsable de semejante desaguisado permanece en la empresa (o mejor, su jefe) pues la cosa más o menos se corrige poco a poco. Se arregla el error y se procura repetir en el futuro. Pero resulta que la cosa ya no es así. Los grandes directivos van a las empresas con el objetivo de estar pocos años, cobrar el máximo posible y después, cambiar. Para más INRI, ya nadie controla los consejos de administración ya que nadie dispone de el capital suficiente para tener una presencia significativa salvo grandes grupos de inversión que a veces la empresa les da lo mismo, solo buscan el beneficio a corto medio plazo.

¿Qué tenemos si juntamos todo esto? Pues una bomba de relojería. Por un lado, a un accionista al que sólo le interesa el dinero (no es el pequeño accionista que mete su dinero en una empresa para verlo crecer, sino el grande, el que va a pegar el pelotazo de turno) y por otro lado, a un directivo sin demasiados escrúpulos al que la empresa le importa un pito y solo busca su bonus (¿a alguien le suena lo de las subprime y los bancos dando créditos sin mirar la solvencia? pues lo mismo) La consecuencia está clara: se optimizan los gastos, sin importar mucho si esa optimización es más cara o más barata a largo plazo. Por ejemplo, cierta gran corporación externalizó sus sistemas de gestión interna hace tres años. Teóricamente se ahorró una millonada (en euros) el pequeño inconveniente es que ahora los sistemas funcionan fatal y que casi no pueden evolucionar (la gente que los diseñó y mantenía, ya no está) Dentro de poco posiblemente haya que meter un montón de dinero (más del que se ahorró) para volver a hacerlos competitivos.

Actualmente en España los directivos están desmantelando las empresas desde dentro, dejándoles sólo el nombre y una red comercial, buscando sólo el bonus rápido y sin pensar a largo plazo. Todo lo que pueden , lo subcontratan (y no necesariamente con calidad) y no les importa, porque las empresas tiene una gran inercia y tardarán unos años en saltar y para entonces, ya no estarán allí. Mientras tanto, hay otros que se están posicionando como las empresas chinas (cuando leas esto, seguro que tu proveedor de Internet tiene contratada parte de la red con Huawei), indias y demás. De seguir así, en un par de décadas toda nuestra bonita sociedad europea estará en sus manos y se lo tendremos que agradecer a estos genios que controlan nuestras empresas. No sólo los bancos se han comportado de manera irresponsable. Las empresas llevan tiempo haciéndolo, lo que pasa, es que aún no ha saltado o no salta de manera tan descarada.

1 comentario:

José R. González dijo...

Tú lo has dicho, para cuando la cosa estalle esa gente ya no estará en cada empresa. Habrán hecho la suficiente pasta como para irse con la música a otra parte sin importar lo que dejaron detrás. ¡Un saludo! te sigo