domingo, 1 de mayo de 2011

Un poquito sobre acorazados

En la anterior entrada comenté lo que supuso la botadura del Dreadnought en la historia de la marina. Ahora quisiera contar un poquito lo que se pensaba por aquel entonces. Vamos a remontarnos al finales del s.XIX. Tenemos una época dónde los descubrimientos científicos y los avances técnicos se suceden a una velocidad hasta entonces nunca vista. En el mar, se pasó de combatir con barcos de madera y cañones de bronce, como en lo siglos anteriores a buques de hierro con máquinas de vapor y cañones de hierro, con un alcance y un poder de destrucción jamás vistos hasta entonces. En los Estados Unidos, en su Guerra Civil, se empezó combatiendo con fusiles de chispa y se acabó con fusiles de repetición con cartucho metálico (un salto tan grande como si en España, en la Guerra Civil, se pasara de los Mauser de cerrojo a los actuales G-36

Por aquellos entonces hubo un arma que causó el terror de los altos mandos de las marinas de la época: el torpedo (hay que tener en cuenta que por aquel entonces la diferencia entre un torpedo y una mina no estaba clara) De hecho se pensaba que el navío definitivo era el torpedero, un pequeño buque muy rápido, pequeño y capaz de lanzar varios torpedos contra la frágil barriga de los buques acorazados. Estos buques, ya de por sí muy pesados, no podían ser protegidos contra las explosiones subacuáticas por motivos de desplazamiento (con el tiempo se mejoraría la cosa) Ya el submarino confederado CSS Hunley conseguiría hundir un buque enemigo en 1864 (el que se hundiera con toda su tripulación es esa acción no es relevante) con lo que el peligro de estan naves era más que plausible (podían largar un torpedo con precisión a más de 1.000 metros mientras que acertar a un blanco a alta velocidad desde un barco era una labor harto complicado. Por ese motivo Fernando Villaamil diseñó otro barco ligero, fuertemente armado (para su tamaño) con la misión de contrarrestar a los torpederos : el buque contratorpedero o como es conocido por el nombre del primero de su serie: el Destructor.

Los buques fueron evolucionando poco a poco. La protección antisubmarina se fue mejorando, creando compartimentos y bulges (bultos subacuáticos) destinados a amortiguar las explosiones. En el cúlmen de la protección antisubmarina, el superacorazado Yamato fue capaz de encajar 10 torpedos (aparte de 8 bombas) antes de irse a pique, pero no es de esto de lo que quiero hablar, sino de otros dispositivos la mar de curiosos.

Artillería secundaría acorazado clase Sevastopol.
Si alguien se ha fijado en el artículo anterior, en el acorazado España hay una serie de piezas de artillería montadas en la borda, dentro de casamatas orientables, al estilo tradicional, aunque un poco más actuales. La función de esa artillería secundaría, que con el tiempo acabaría desapareciendo y subiendo a la cubierta no es otra que la guerra de minas y torpedos. Están allí ubicados para poder disparar contra las minas y los buques torpederos que se pudieran intentar acercar a los navíos.

La protección antitorpedos no solo era artillera. Seguramente todo el mundo ha oído hablar de las redes antitorpedos que en la Segunda Guerra Mundial protegían a los barcos, con mayor o menor éxito, como en Pearl Harbour o Tarento. Las redes antitorpedos no eran más que pesadas redes metálicas tendidas a cierta distancia de los barcos y que estaban encargadas de interceptar los torpedos dirigidos hacia estos. En general eran bastante eficaces, salvo en los casos mencionados en la que el ingenio de los atacantes consiguió burlarlas. En ambos casos no estaban los suficientemente cerca de los barcos ya que se pensaba que los torpedos aéreos necesitaban un mayor calado para operar (grave fallo por parte de los USA dado que sus aliados ingleses habían hecho que los torpedos lanzados desde aviones pudieran operar en aguas muy poco profundas)

Lo que no es tan conocido es que las redes antitorpedo también fueron construidas para ser utilizadas desde los barcos. Y si resalto la palabra desde es por el motivo de que por muy raro que sea, no era extraño diseñar un acorazado que portara redes de varios miles de toneladas de peso para protegerlo de los torpedos. dichas redes eran muy eficaces en su cometido, pero tenían graves problemas, como el peso o el hecho de que si un barco despliega sus redes antitorpedos 

Dado que no me gusta usar imágenes que no sean propias o de domino público, recomiendo la visita de este enlace para poder ver una serie de interesantes fotos de estos ingenios y recomiendo su lectura (en inglés) En este otro enlace, dedicado al modelismo naval hay otra serie de fotos muy interesantes.

Al final, dado el engorro de las redes los acorazados se protegieron con un diseño compartimentado y con un ensanchamiento (el bulge que menciono antes) La idea de esto era disponer de una estructura adosada al casco encargada de recibir el impacto del torpedo y difuminar sus efectos sin dañar la estructura del navío. Las explosiones bajo el agua tienen un efecto de ariete causado por la presión hidráulica (una explosión en el aire tiene su onda expansiva atenuada por el aire que se comprime, en el agua esto no ocurre, es tan grave una explosión sobre el casco que una ocurrida a pocos metros) El bulge absorbe la detonación deformándose él en lugar del casco ... claro que todo tiene unos límites. Si no tienes bulge en la popa, como en el caso del Bismarck te quedas sin timón o si tienen un excelente bulge pero encajar 10 torpedos como en el caso del Yamato, te acabas yendo al fondo, con honor, pero al fondo. Al final, las defensas pasivas se acaban viendo superadas por los medios de ataque; al fin y al cabo, siempre es más fácil poner una cabeza de combate más grande a un relativamente barato torpedo que no volver a blindar un carísimo y pesado acorazado. En este enlace se pueden ver una serie de perfiles de las protecciones de diversos acorazados.

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