martes, 9 de agosto de 2011

Barcos raros.

A lo largo de la historia, quizás una de las invenciones del hombre que ha permitido soluciones más ingeniosas, a la par que extrañas han sido los barcos. Ya hace milenios los griegos montaron un ariete en sus barcos y lo convirtieron en el arma principal de sus trirremes. Cierto que el ariete ya existía en tierra, pero no se podía mover con la agilidad que en el mar. Más tarde los romanos construyeron unos puentes en sus barcos que se lanzaban sobre la cubierta de los otros. Este ingenio era conocido como corvus. También tenía un equivalente en tierra, en las torres de asalto, pero se tardaban meses en poner en funcionamiento.

Con la llegada de la artillería de siempre (y salvo contadas excepciones) los cañones más potentes se han montado en los barcos. Las piezas equivalentes terrestres, o se suelen montar sobre raíles ferroviarios o en posiciones fijas, con lo que pierden gran parte de su gracia o se tarda tanto en montarlos, que para cuando ya los tienes, la batalla ya ha acabado. Al final, solo en contadas ocasiones, han podido ser usados para lo que han sido diseñados, aunque en ese caso no lo hayan hecho nada mal, sino más bien lo contrario.

Pues con la llegada del vapor, la coraza, la mejora de las direcciones de tiro, pues se han construido barcos que podríamos llamar ¿peculiares? Ahí va una pequeña selección de ellos (por supuesto no completo) Cuando mínimo curiosos.

Barcos circulares.
No es un OVNI, sino el Novgorod en el astillero.
Uno de los primeros buques acorazados fue el nordista Monitor. Este peculiar buque, estaba diseñado para unas aguas tranquilas, las de los ríos y dio su nombre a un tipo de barcos dedicados a la defensa costera y de los ríos. Buques muy poco marineros en general, con un potente armamento. Quizás quien rizó el rizo de lo absurdo fue el Vice Almirante Popov, que construyó un monitor circular, equipado con seis hélices independientes. La idea era que fuera muy ágil, pero lo era demasiado, aparte de inestable. 

Puños de hierro, mandíbula de cristal.
Los ingleses siempre han sido muy suyos. A principios del siglo pasado estaba muy en boga el concepto del crucero de batalla. La idea era algo más ágil que los pesados acorazados y con buena capacidad ofensiva y defensiva. Mientras que los alemanes optaban por un armamento más comedido con una buena coraza, los ingleses lo fiaban más a la velocidad. Toda, la idea era que los cruceros de batalla se dedicaran a perseguir y acabar con un enemigo en retirada y la cosa parecía que no iba mal del todo. Lo malo es que las cosas avanzaban y pronto los pesados battlecruiser más acorazados les podían dar caza a ellos, con lo que se quedan con un blanco relativamente poderoso. Cuando se enfrentaron cara a cara, tenían tendencia a explotar al recibir un impacto. Años más tarde, en el enfrentamiento entre el Prince of Wales y el Hood contra en Prinz Eugen y el Bismark, el que hasta la botadura del Bismarck había sido el buque de guerra más grande del mundo saltaba por los aires al recibir un impacto.

Pelín descompensado
Sería lo más normal de pensar al ver al acorazado francés Dunkerque. El armamento no era para tirar cohetes para un acorazado, pero lo curioso es que los 8 cañones de 330 mm (el Prince Of Wales montaba 381 mm) estaban montados en dos torres cuadruples en la proa. con lo que en el caso de una retirada se lo dejaba bastante fácil a un posible perseguidor. Primero fue dañado en Mers-el-Kabir acabó desguazado en Tolón para que no cayera en manos alemanas.

Portaaviones ¿en un lago? ¿con ruedas de palas?
Pues si. Hubo un par de portaaviones (USS Wolverine y USS Michigan) obtenidos a partir de vapores de palas. Se utilizaron para entrenar a los pilotos en el lago Michigan. Es lo que tiene el tener dinero y lagos grandes.





Submarinos raros.
Submarino Surcouf. Fuente: wikipedia
Si los barcos tienen cosas raras, los submarinos no le van a la zaga. A pesar de que el arma del submarino es el torpedo, los cañones de cubierta se cobraron un fuerte peaje a los barcos mercantes en la PGM y SGM. Eso debió pensar el que diseñó el submarino Surcouf, que fue equipado no con uno, sino con dos cañones de 203 mm. No contentos con eso, los franceses le añadieron un hangar para portar un hidroavión. No era lo que se dice precisamente práctico. 

Ese submarino les debió parecer corto a los japoneses cuando construyeron sus I-400, que no solo llevaban uno, sino hasta tres hidroaviones. Su éxito fue más bien relativo, llegando a planear el bombardeo del Canal de Panamá.

Bueno, hasta aquí he llegado. No sigo, en parte por no ser pesado, en parte, por que tampoco me acuerdo de muchos más (seguro que mañana, tras publicarlo, me vienen a la mente más)

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