sábado, 9 de febrero de 2013

Contabilidad B ¿eso que es?

Hoy en día está muy en boga el asunto de cierto tesorero y la contabilidad B de cierto partido político un tanto sobre cogedor. Hay muchas discusiones al respecto con diversos argumentos como por ejemplo eso de que cómo la contabilidad B va a estar recogida y demás pero por lo visto la gente no tiene muy claro que es eso de la contabilidad B. Pues vamos a intentar explicarlo.

Antes de meternos en rollos de letras, vamos a ver primero que es eso de la contabilidad. Pues es algo relativamente simple: sencillamente, si tienes un negocio (tampoco viene mal que lo hagas con los ingresos de tu casa aunque sean un simple asalariado, aunque no es lo general, al menos en mi caso) debes controlar lo que te gastas, lo que te deben, lo que ingresas, o que debes, .... vamos, para saber si tu negocio funciona o se va a la quiebra. Posiblemente en los orígenes se hiciera lo que ingreso menos lo que gasto, pero la cosa se ha ido complicando con el tiempo. Hablar solo de ingresos menos gastos puede ser válido pero es escaso respecto a la información. Puedes tener una empresa que pierda dinero en general, pero ir bien es casi todos sus aspectos. Por ejemplo, el problema puede ser que el proveedor que te suministre sea muy caro y que sea tu único punto de fallo, con lo que un cambio de proveedor por otro más económico sea tu solución (esto es un ejemplo muy simplón, pero la idea es más o menos esa, aunque en ves de un factor pueden influirte docenas de ellos) Entonces a alguien se le ocurrió el separar las cosas en diversos conceptos, para ir analizando mejor las cosas con indepencia de otras. Aunque las cuentas son comunes, tenemos un sitio donde apuntamos lo que gastamos en sueldos, otro lo que gastamos en alquileres, otro para materias primas,  energía, etc .... y lo mismo para los ingresos. En una parte apuntamos lo que recibimos por intereses bancarios (me han dicho que hay gente a la que le paga interés el banco, aunque empiezo a dudar que eso sea ciencia ficción) intereses por demorar cobros, pagos de los clientes, .... Al final, tenemos una serie de cuentas que tras sumarlas todas y hacer las diferencias entre lo que gastamos y lo que ingresamos sabremos si ganamos dinero o lo perdemos.

El ministro de Hacienda y su alter ego (el ministro
es el de la derecha).
Estas cuentas las podemos definir nosotros (caja a bacalao, bacalao a caja) o podemos esperar que alguien lo defina por nosotros. Acabamos de descubrir el plan general contable. Este plan de cuentas sirve para que todas las empresas midan los conceptos de la misma manera y se sepa fácilmente si ganan o pierden dinero ... aunque este plan ... ¿quien ha sido esa persona tan amable y generosa que lo ha definido? Pues el Ministerio de Hacienda, capitaneado por ese señor que tanto se parece al señor Burns ... claro que con esa cara ¿por qué se empeña en ayudarnos? Pues muy sencillo, para analizar las cuentas de las empresas de manera eficiente y saber si ganan o pierden dinero con el fin de ayudarles a pagar impuestos.

No hace falta analizar mucho el asunto para darse cuenta de que si un estado quiere ser eficiente en el tema de impuestos debe unificar los criterios. Si los miles de empresas de España midieran sus cuentas de forma diferente el análisis de las mismas para ver cuánto deben pagar sería caótico. La recaudación sería una parte infinitesimal de lo que debiera ser con lo que parece lógico (para Hacienda) tener un plan contable similar para todos.

Aparte del tema impuestos, cualquier empresa que se precie debe tener un control de lo que hace para detectar los posibles agujeros en sus cuentas. Por ejemplo, una empresa relacionada con el transporte debe controlar (a mi juicio) mucho el tema de los combustibles.Si un camión promedio arroja un gasto (me lo esto inventando para el ejemplo) de 30 € por cada 100 kms recorridos y de repente otro del mismo tipo arroja un gasto de 80 € por el mismo kilometraje, una de dos, o el camión está averiado y necesitamos llevarlo al taller para repararlo o su responsable nos está tangando. De igual manera, si por ejemplo vemos que una línea determinada nos cuesta más que lo que obtenemos de ella, o bien la retiramos o bien nos buscamos la vida para que sea rentable (usando por ejemplo, un camión más pequeño que gaste menos)

Espero que hasta aquí se haya entendido la cosa. A las empresas les interesa tener control sobre sus números y a Hacienda le interesa saber que hacer las empresas. Como herramienta común se usa el plan general contable. A la empresa le ayuda  a conocer sus cuentas internas (o al menos, le da una idea de por donde buscar cosas raras) y a Hacienda le facilita la labor de monitorizar a las empresas.

Ahora nos vamos a la parte A o B. La parte A es la que fiscaliza Hacienda pero ¿qué leches es eso de la parte B? Pues ni más ni menos que lo mismo, pero sin enseñarlo a Hacienda.

Efectivamente, a efectos contables, no hay diferencia entre parte A y parte B. Si yo le compro a un proveedor algo (por ejemplo) una materia prima la tendré que registrar en alguna parte ya que estamos hablando de mucho dinero. Aquí no estamos hablando de un subsahariano que vende CD en la calle, hablamos de una empresa que por muy pequeña que sea puede estar moviendo cientos de miles de euros al año (esto es una empresa muuuuuy pequeña) Si yo me dedico a alicatar baños (mal negocio ahora mismo) puedo comprar millones de euros en material. Aunque la mitad sea sin impuestos, he de tener el control de lo que compro, lo que pago, .... etc. Pasa lo mismo con los sueldos. Aunque pague sueldos mínimos de manera oficial y el resto en B he de controlar cuanto dinero pago, lo que me cuesta cada empleado (sea en A o B) que me firmen la nómina, ....

Y ahora el lector avezado puede pensar ¿y como se hace esto? ¿en cuadernos cutres como cierto ex-tesorero? Pues así, entre otras cosas. Los programas de contabilidad tienen una cosa muy curiosas y es que permiten varias empresas (no pensemos mal, los administradores o contables pueden tener trabajar para más de una empresa) y siempre puede tener mi contabilidad A en una empresa en el programa y la B como otra empresa. Hacienda no me puede tocar el ordenador y solo puede trabajar con la información que le pase (lo que no quita que me pueda investigar si ve irregularidades) Por mucho que lo diga, el contable (en el caso de PYMES que lleva varias empresas) o el tesorero sabe las cosas raras (y si alguien lo dura, que mire este enlace) dado que la empresa que lo contrata lo hace para contabilidad en A y en B. Los descuadres tanto en A como en B significan que algo va mal. Eso puede significar tanto que pierdes dinero o que alguien te está robando. Que operes en B no significa que ante tu empresa dejes de presentar los recibos, albaranes o facturas precisas (otra cosa es que falte el CIF de la empresa, su logo, que el número de factura sea un poco raro o que la firma sea ilegible) Por ejemplo  si trabajo para una constructora y compro x toneladas de arena en B ante los responsables habrá de enseñar de alguna manera que he comprar esa arena y que la he pagado al precio que la he pagado. Cierto que se pueden engañar a la empresa y presentar facturas falsas  (falsas en los datos, ya eran falsas previamente) pero al final lo normal es que te acaben pillando.

En resumen, a efecto contables, tanto la contabilidad A como la B son lo mismo. La diferencia es únicamente que se manejan distintos (aunque equivalentes) documentos y que la parte B no paga impuestos. Así que cuando alguien te diga que la contabilidad B no existe, que sepas que te está mintiendo. Existe, tiene recibos, facturas, albaranes, nóminas, etc. Otra cosa es que estos se destruyan al poco tiempo en lugar de guardarlos unos años como pasa con los oficiales. También existen los libros de cuentas y todas las demás cosilla. No olvidemos que a Capone le pillaron por un delito fiscal.

Y si quieres ver una prueba, solo tiene que acudir a cualquier gasolinera. Vas a ver un taco de facturas firmadas y selladas que puedes coger, poner la cifra que quieras llevarte un documento oficial. A la gasolinera le da lo mismo. Ella cobra en efectivo y de manera anónima. Que el que rellena la factura de verdad para presentarla en su declaración ponga 100 € cuando ha echado 30 € le da lo mismo dado que la inmensa mayoría repostamos y pagamos sin decir nada.

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