domingo, 9 de junio de 2013

Necesitamos nombre para una nueva ¿ciencia?

Estaba últimamente dándole vueltas a ciertas similitudes que hay entre la astronomía y la economía y estoy pensando que recientemente (bueno, no tan recién) ha nacido una nueva disciplina a la que debemos de poner nombre, porque se podría confundir con otra disciplina ya existente.

¿Por qué hago una comparación con la economía y la astronomía? Pues la cosa es relativamente simple. Hace unos miles de años, en Grecia, en una cálida noche de verano, como diría Sheldon Cooper, el hombre miró al cielo y observó que, entre varios miles de estrellas, había varias que no se comportaban como el resto (la luna, según Sagan ya la tenía controlada Moonwatcher bastante antes de saber manejar el hueso para recuperar el charco) Esa gente se dio cuenta de que unos puntos que brillaban en el cielo se movían .... uno antes o después de la salida o la puesta de Sol, otro de color rojo, otro muy brillante, .... 
Moonwatcher iniciando sus estudios astronómicos en 2001 (Kubrik/Sagán)

Como el hombre es muy dado a averiguar cómo funcionan las cosas (y si no, se lo inventan en una cosas llamadas religiones) alguien empezó a medir el comportamiento de esos cuerpos errantes (que en griego se dice πλανήτης y que se pronuncia algo así como planetas) De paso, también ocurría que la Luna hacía cosas raras de vez en cuando. Resulta que a veces, desaparecía y volvía a aparecer. Lo mismo ocurría con el Sol, pero con una frecuencia mucho mayor. Gente muy observadora y muy lista fue poco a poco capaz de predecir los movimientos de los astros y claro, si eres capaz de predecir el movimiento de los astros ... ¿cómo no vas a ser capaz de predecir el resto de cosas? Lógico, normal. Si la Luna Nueva entra en conjunción con Júpiter ese va a ser año de malas cosechas ... seguro (incluso, a lo mejor resultó que un año de malas cosechas coincidiera con una conjunción astral determinada) pero vamos, que la influencia de Júpiter en cualquier cosa relacionada con la Tierra .... salvo en parar cometas y cuerpos provenientes de fuera del Sistema Solar, como que no influye mucho. 

Aunque en su época, la observación y la predicción (de los cuerpos celestes y del futuro vario) iban de la mano aunque poco a poco se fueron separando. Gente como Galileo, Newton, Cassini y tantos otros sentaron las bases de una ciencia seria, basada en hechos contrastados y repetidos y cuyas teorías se elaboraban con una base científica y que eran confirmadas en base a observaciones. Por ejemplo, el planeta Neptuno fue localizado en base a unos extraños comportamientos de Urano. Sin embargo, unos extraños movimientos de Mercurio se suponía que eran provocados por un planeta interior llamado Vulcano. Dicho planeta nunca apareció y el movimiento anómalo de Mercurio acabó siendo explicado por la deformación del Espacio-Tiempo provocado por el efecto gravitatorio del Sol.

Al final parece que los astrónomos son gente seria, metódica, que se piensan las cosas razonablemente bien, as diferencia de sus primos, los astrólogos que son todo lo contrario aunque también se basan en las estrellas y en cosas peores. Sus cálculos no son precisos ni actuales, de hecho, siguen con el Zodiaco de hace 3.000 años, aunque no coincida. Claro que no influye mucho en lo que aciertan o no.

Pues con la economía pasa algo parecido. La economía nace como la necesidad de saber lo que tienes, lo que haces, lo que produces y lo que gastas. La cosa proviene de muy antiguo. Ya en el Paleolítico el hombre sintió la necesidad de contar y hacer operaciones matemáticas.
Hueso de Ishango. Fuente: Wikipedia

El hueso que aparece a la izquierda es de los primeros registros que se tienen de un sistema de conteo y/o matemático. En una época en que la primera ocupación era conseguir comida y no ser comido por otro bicho más gordo, si un homínido se entretuvo en hacer marcas en un hueso, era porque le era útil (un calendario, por ejemplo) y no por gusto. Al igual que los astrónomos, las matemática y la economía van creciendo de la mano. Ya en Egipto hace falta un sistema de contabilidad complejo para la recaudación de impuestos. Las campañas militares exigen un complejo sistema logístico en el que los números son importantes. Por ejemplo dice el Faraón: trae unas cabras para comer mañana .... ¿cuantas cabras traemos? ¿cuantos son a comer? ¿y si traemos hipopótamos? ¿a cuantas cabras equivale un hipopótamo? ¿hay hipopótamos de ración?

Pues a base de observar, los escribas del faraón llegaban a conclusiones y previsiones lógicas: si el ejército come tres hipopótamos al día y sólo tenemos treinta .... sólo podemos hacer diez días de campaña y si nos pasamos, pasaremos hambre (las cabras tienen menos chicha que el hipopótamo)

Ya por aquella época había gente que aparte de hipopótamos tenía oro y lo prestaba y también guardaba oro de otro a cambio de un interés y lo solían hacer con bastante seriedad porque entre otras cosas, si lo hacía mal, podía acabar clavado en un palo en medio del desierto y no es precisamente una forma agradable de hacer turismo por las dunas. Vamos, que la gente se tomaba la economía en serio. Siempre hubo desfalcos y robos, pero en lugar de que el visir anticorrupción pudiera la absolución, como mínimo salían con las costillas calientes y es posible que con algún miembro de menos eso si no acababan como pienso macrobióticos de algún cocodrilo.
Funcionario de la hacienda egipcia sancionando a un infractor.

Total, que va pasando el tiempo, y la ciencia economía poco a poco va mejorando, contemplando más cosas, ... Cierto que durante la antigüedad hubo hambrunas, catástrofes y otras cosas para entretener a la población, pero seguro que a nadie se le ocurriría echar la culpa de lo de Pompeya a los contables de la zona ¿verdad?

Incluso se empezaron a dar las primeras burbujas de las que se tiene conocimiento como la holandesa de los tulipanes aunque posiblemente el tráfico de reliquias fuera otra industria similar muy pujante en la Edad Media. Vamos, que nadie se iba a molestar en montarse un tinglado como éste si no fuera porque daba dinero. Luego vendría Lutero para joderles en invento en Centroeuropa.

Ya en el siglo XVIII los economistas empiezan a jugar a filósofos y la cosa empieza a torcerse, aunque los comienzos no son malos. Ya Adam Smith se da cuenta de que el sistema imperante hasta el momento con monopolios y privilegios era altamente ineficiente y que la competencia es una cosa buena. Claro que el muy pardillo pensaba que el mercado se regulaba a sí mismo y sabemos que en el momento en que puede, uno se come al resto. Luego vinieron otros como Marx, Malthus con sus teorías económicas que en unas cosas acertaban y en otras cosas no o mejor dicho, lo que decían se cumplía en un contexto determinado, lo que no implicaba que en otro funcionara o fuera real. Lo cierto es que esta gente si tenía un peso importante, pero tampoco se les hacía caso al 100% ni mucho menos. Por ejemplo, en la muy comunista y recién creada Unión Soviética (que por aquel entonces ni siquiera se llamaba así) cambió el modelo comunista por uno capitalista a pequeña escala (se permitía el pequeño comercio y agricultura privada) en 1921: se llamaba la Nueva Política Económica (ya se la cargaría Stalin más adelante) Los muy liberales EEUU ya había publicado leyes contra el monopolio 30 años antes, la ley Anti-Trust. Vamos, que parafraseando a Churchill, la economía era un asunto muy serio para dejárselo a los economistas.

Pasan los años, viene la depresión del 29, las políticas de Roosevelt prohibiendo la posesión de oro, creando empleo público sacan a los EEUU de la gran depresión a la que la había llevado una tremenda burbuja bursátil. Al parecer nadie se había dado cuenta de que el crecimiento ilimitado no existía .... 

La SGM y la Guerra Fría fueron, aunque no lo parezca, un empuje para la ciencia, la economía (bueno, salvo que te devastaran el país) y la economía. Había dinero para proyectos científicos que, aunque tenían la sana idea de acabar con el prójimo, acabaron dejando una huella beneficiosa en la sociedad. Parece mentira que el GPS que ahora nos ayuda a llegar a nuestro destino sea el heredero de un cacharro que se lanzó aprovechando un misil nuclear que teníamos por ahí a mano. Menos mal que se acordaron antes de desmontar la cabeza nuclear.

Lo cierto es que la economía estaba controlada y el mundo iba más o menos bien. El nivel de vida de la gente iba mejorando poco a poco (en unos sitios más que en otros, como siempre) y por ejemplo, en EEUU en 1980 pagaba el 70% de impuestos por cada dólar que ganara por encima de 108.300 (si estaba soltero, claro) Como para quejarse de la subida que nos ha metido el Mariano. Por cierto,el paro de EEUU era el 7,5% (un poco alto para EEUU) 


¿Pensábais que era broma? Pues no.

Y llegaron los filósofos liberales (Tatcher, Reagan) .... y la cagamos. No a corto plazo, claro. Al principio, todos muy felices, llegaba mucho dinero (no confundir dinero con riqueza) ganabas más pero claro, las cosas eran más caras con lo que se llevaba una parte de tu incremento de riqueza, pero claro, había margen de crecimiento. Se externalizaban la producción (lo que se suele llamar riqueza) a otros países, a costa de dejar sin empleo a los del propio (mientras puedas crear nuevas industrias de otra cosa, tampoco tiene por que ser malo) y empezamos a dejar el control de las empresas a unos señores que se decían economistas pero que en realidad, atendían poco a la economía real sino que más bien eran seguidores de escuelas filosóficas-teológicas (pal caso ...) que no paraban de repetir mantras como el mercado se regula solo (falso) el estado no debe intervenir para nada (hombre, no veo una empresa estatal que fabrique por ejemplo tablets, pero si regulando el mercado para que no se desmande) regalando empresas a sus colegas o a sí mismos .... Ya a finales del s.XX ya tuvimos el primer aviso con la burbuja de las puntocom. En España su máximo exponente fueron aquellos 150 € por acción que se pagaron por Terra, recomprada por Telefónica años después  por 5 €. Aquella burbuja fue dirigida por unos ingenieros que no sabían de economía y por unos economistas que no sabían ... de nada. Pero la fiesta seguía y de las puntocom pasamos (o más bien seguimos) con el ladrillo. La siguiente crisis definida como crisis NINJA (No Incomes, No Job)


Los economistas (por llamarlos de alguna manera) sabían como iba esto, pero claro, como todos lo hacen, nadie dice nada (como si fuera una secta) Luego nos peta Fannie Mae, Enron, .... y te dices ¿quien coño dirige todo esto?

Y vemos que ahora, los gurús de la economía seguidores de Milton Friedman premio Nobel de Economía (esto del Nobel de Economía parece que se está convirtiendo en un cachondeo similar al Nobel de la Paz) y hay gente que los sigue sin pensar que ni todos los paises son iguales ni todos las situaciones son las mismas. Pueden meter la pata hasta en los cálculos que sus seguidores continúan diciendo lo mismo. Incluso ahora empiezan a darse cuenta de que igual se han pasado un pelín .... por supuesto nada es culpa de estos gloriosos economistas que dan lecciones a todos.

Se dice que los economistas hacen grandes predicciones sobre el pasado (y encima, cobran por ello) No vamos a ser crueles, y vamos a considerar que en realidad son análisis de lo que ha pasado. El problema es cuando basándose en lo que ha ocurrido en el pasado, intentan predecir el futuro. Nos podemos pensar que eso es la base de la ciencia pero el problema es que dado que las condiciones económicas, sociales, políticas, climáticas, ... están en constante cambio, este tipo de previsiones, no son demasiado fiables. Es fácil deducir que si gastas más de lo que ganas tendrás problemas en un futuro más o menos próximo (dependerá de la cantidad de cada uno) pero claro, luego hay una cosa llamada inflación que hace que las deudas de hoy valgan menos mañana (entre otras cosas, por eso se pagan intereses) con lo que si no te desmadras, es posible hacerlo (EEUU lleva haciéndolo muchos años, dándole a la máquina de imprimir dólares cuando hace falta) También les gusta hacerse trampas a sí mismos (lo de imprimir billetes cuando hace falta es una de ellas, pero ojo, que puede ser peligroso si no tragan todos) o cambiar de nombre las cosas para que no cuenten como tales.

Vamos, que al igual que los astrónomos tienen su alter ego magufo en los astrólgos, los economías (esa gente seria que lleva las cuentas, analiza los datos, intenta llegar a conclusiones, ...) hay otra, de momento con el mismo nombre que se dedica a hacer predicciones con una base cuanto menos débil ¿cómo llamamos a esa ciencia? Ecología no, que es otra cosa (que también tiene si parte seria y sus magufos) ¿Economología? Yo habida cuenta la fe de sus seguidores y que cambian como las religiones, cuando les conviene o son ya muy evidentes, propongo algo así como Teoeconología, ecoteonomía, o simplemente, teología económica. Lo cierto es que a esta economía yo la veo más en la rama de la filosofía o de la teología que en la de las ciencias.

Y por supuesto, en esta nueva "ciencia" no faltan los partidarios del Apocalisis (que va retrasando poco a poco)


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