jueves, 8 de agosto de 2013

Disparando un cañón de las guerras napoleónicas (I)

En el apartado anterior había hablado un poco de lo complicado que era mover un ejército en épocas pasadas, en especial la artillería. No es que hoy sea fácil sino todo lo contrario, pero por lo menos, hay máquinas y vehículos para ayudar, en lugar hacerlo casi todo por medio de la fuerza bruta (humana o animal) Lo cierto es que la mecanización no es tan reciente como pensamos. Ya en la Segunda Guerra Mundial se utilizaron cientos de miles de caballos para el transporte de tropas y materiales. Tan sólo los USA estaban completamente mecanizados aunque no movieron tanto gente como por ejemplo, alemanes o soviéticos.

En el apartado de hoy voy a intentar contar un poco lo que era el trabajo del artillero. Por algún motivo se necesitaba que los artilleros fueran personas fuertes. Los que voy a contar aplica principalmente a la artillería terrestre, pero es similar en la naval. Una excelente referencia de cómo funciona la artillería naval se puede encontrar en los libros de Patrick O'Brien.
Pieza naval capturada a un navío de la Pérfida Albión. Fuente: propia.


Pues el trabajo de los artilleros comienza transportando los cañones. Ya vimos que no era un trabajo trivial ya que un cañón podía llevar media docena de caballos y una docena de personas. Una vez decidido el emplazamiento de los mismo, se procede a desenganchar tanto el cañón como las municiones. Si hay suerte, el cañón se puede poner en posición, sino, hay que preparar la posición para el cañón y dado que la excavadora y el bulldozer no se habían inventado no quedaba más remedio que utilizar pico y pala. Si tenías suerte y elegías el lugar dónde combatir, te daba tiempo a proteger tu posición con trincheras, parapetos y otras construcciones de carácter defensivo. Si no te daba tiempo, pues nada, a pecho descubierto o como se pueda.

Una vez emplazados los cañones, se retira el carro con las municiones unos 20 pasos. Los cañones se separan unos metros unos de otros, para evitar que el fuego enemigo afecte a más de una pieza a la vez. Y a la espera de que empiece la batalla.

La munición a emplear puede ser de diversos tipos, aunque en el ejército,a  diferencia de la marina que tiene proyectiles más especializados, dispone de tres tipos de munición principalmente (no voy a meter los howitzer y morteros, me voy a quedar sólo con los cañones)
  • Bola de hierro. Es el proyectil que suele salir en las películas. Una bola de hierro capaz de llevarse por delante hombres, caballos, fortificaciones, etc. Disparado en diagonal contra una formación de infantería a la distancia correcta puede llevarse por delante a bastante gente. Es el proyectil con más alcance y más preciso (es útil hasta algo más de 1.000 metros, aunque en realidad puede llegar bastante más lejos)
  • Latas (o bolsas) de metralla (Cannister Shot). Pues se trata de eso, unos recipientes repletos de proyectiles de mosquete o similares que se expanden al salir del cañón con un efecto similar a los perdigones de una escopeta. Terroríficos contra la infantería, pero con un alcance aproximadamente la mitad que el anterior.
  • Racimos de proyectiles (grape-shot) similar al anterior, pero de mayor calibre y con un poco más de alcance. Se montaban en una estructura que recordaba un racimo de uvas.
También existen granadas para asedio, pero en esta caso, me centro en la artillería de campaña. La idea era utilizar los cañones con uso equivalente al que hoy en día tendrían las ametralladoras: barrer el campo de batalla para evitar el avance de la infantería o caballería. No conviene olvidar que por aquel entonces la infantería avanzaba en masas compactas intentando llegar al enfrentamiento a la bayoneta. Como el alcance útil de un mosquete eran menos de 100 metros, con lo que la artillería les batía desde al menos 10 veces esa distancia. Por fortuna para los infantes, la cadencia de fuego de la artillería y su precisión dejaban bastante que desear pero una serie de cañones bien colocados podía hacer mucho daño y frenar el avance de las tropas. Esta forma de combatir se mantuvo hasta la llegada de la ametralladora en la Primera Guerra Mundial, pese a la mejora de los fusiles que podían alcanzar fácilmente un blanco a más de 500 metros. Un campo de batalla cubierto por unas pocas ametralladoras con suficiente munición era un infierno.

Volviendo a las Guerras Napoleónicas, pues no encontramos a una formación de infantería avanzando todos elegantes, perfectamente alineados, con esos uniformes de "camuflaje" de color azul o rojo hacia nuestra batería. El jefe de la batería ordena cargar con balas de hierro dado que es lo más eficaz a distancia. Los artilleros corren hacia las municiones y traen la carga y el proyectil, dependiendo de lo que haya disponible, la cosa puede variar:
  • La carga de proyección: es un saquito de pólvora negra previamente pesado para asegurarse de que todos los tiros vayan al mismo sitio.
  • El taco: para interponerse entre la pólvora y el proyectil.
  • El proyectil. En este caso, una bola de hierro de un calibre inferior al del ánima.
Si la cosa va bien, la carga, el proyectil y el taco vienen sujetos por unas abrazaderas de latón lo que facilita la carga del proyectil y la velocidad de disparo, si la cosa no va tan bien, vienen por separado, y si la cosa está fatal, hay que medir la pólvora con una especie de cucharón y se vierte al final del cañón. El proceso es siempre el mismo, se introduce el componente por la boca y se ataca (empuja) hasta el final con el atacador (rammer) que es similar a una baqueta talla XXXL. Si el disparo está previamente preparado, la operación se hace una vez, si vienen suelto, se mete la carga de proyección y se empuja hasta el final, luego la estopa y se vuelve a atacar, luego el proyectil y por último, un nuevo taco. Ni que decir tiene que la cadencia de fuego con los disparos preparados previamente es mayor que si lo hacemos por partes. Tras ello, se introduce un punzón por el oído del arma para perforar la carga de proyección y se rellena de pólvora más fina que será la encargada de cebar la carga principal. Esta última carga era muy sensible a la lluvia o al viento. Por ejemplo, en los libros de Patrick O'Brien se describe que el artillero debe taparlo con la mano para evitar que se vuele.

En la imagen inferior, proveniente de la wikipedia aparecen numerados los siguientes componentes de un disparo:
  1. Cebo de la carga
  2. Carga de proyección
  3. Estopa (haciendo labor de taco)
  4. Proyectil (una bola de hierro en este caso)
  5. Estopa (sellando el proyectil para evitar que se pierdan los gases)
Corte un cañón cargado. Fuente: wikipedia
Una vez cargado el arma toca apuntar. Como siempre las armas se apuntan en una dirección determinada (azimut) y para cierto alcance (elevación) El alcance depende de la inclinación del cañón, a más inclinación hasta cierto ángulo, pues mayo alcance. Eso se hace variando la inclinación del tubo, bien por medio de una cuña o como por ejemplo, en la foto inferior, por medio de un tornillo. Por medio de una escuadra y una plomada era posible estimar el alcance. La dirección de tiro era más sencilla de ajustar: a base de músculo y de una serie de palancas se movía la pieza a izquierda y derecha.
Tornillo de reglaje del alcance. Fuente: propia
Una vez todo listo, solo quedaba aplicar un fuego a la carga de cebo para producir el disparo.Esto se podía hacer de diversas maneras aunque lo más común debía ser aplicar una mecha aunque otros cañones disponían de mecanismos de disparo al estilo de las pistolas.

Una vez producido el disparo ¿los siguientes son iguales? Pues no del todo, pero eso lo veremos el próximo día.

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