sábado, 20 de febrero de 2016

Tren de artillería de las guerras napoleónicas

Ya sé que últimamente escribo entre poco y nada pero en este caso, no voy a hacer promesa de escribir más pues porque seguramente no lo cumpla. Cuando tenga algo sobre lo que escribir lo haré y cuando no o no tenga ganas (que será lo más a menudo, pues no lo haré) Tampoco hay un clamor popular que lo pida así que puedo hacer como George R.R. Martin y tomarme mi tiempo aunque no creo que tarde tanto ni me salgan obras tan largas como las suyas.

El año pasado y aprovechando el aniversario de la Batalla de Waterloo dediqué una serie de artículos dedicados a la misma y el primero lo puedes encontrar aquí (son cinco) De aquella me se ocurrió buscar algún manual de la época y contar alguna cosilla al respecto de cómo se organizaba la cosa. Lo cierto es que me dió pereza, pero al final, lo he hecho. En este caso ha acudido al Tratado de Artillería para el uso de la academia de caballeros cadetes del real cuerpo de artillería escrito por Tomás de Morla de 1792 que combatió con aparentemente escaso éxito en la Guerra de la Independencia Española (Peninsular War para los pérfidos) No hace falta ir a ninguna biblioteca perdida para encontrarlo, en Google Books está disponible de manera gratuíta.

Bueno, vamos a lo que vamos, que me voy por los cerros de Úbeda.



Este libro viene en tres partes. La primera de ellas (casi 700 páginas) está dedicada a la pólvora, cómo se hace, tipos, etc a los cañones, cómo se funden (hierro y bronce) los afustes, puentes (de esos que se usan para cruzar ríos), mechas .... a lo mejor un día escribo algo al respecto. Si alguien quiere hacer un cañón de la época y le sobran tiempo y recursos ... le recuerdo que seguramente eso sea un delito, aparte de peligroso de narices.

La segunda de ellas (otro tocho similar) va del cuidado de las piezas en tiempo de paz (tiene cosillas interesantes como por ejemplo el ver los daños de un cañón por el uso, ver si tiene grietas, si los cañones de hierro tiene óxido, ...) Un detalle curioso (de Gila) si un cañón tiene el agujero (valeee, el ánima) deteriorado ... se le hace otro (vamos, amplías el anterior) y te vuelve a servir. Hay que tener en cuenta que en esta época no se tira nada, todo se aprovecha mientras sirva para algo. Yo he visto en museos etnográficos platos de cerámica rotos unidos con grapas por detrás para que pudieran servir ... y eran de bastantes décadas después.Más temas de esta parte son las armas ligeras y blancas. Hay cosillas interesantes sobre las que igual escribo.

El tercero habla de lo que me interesa: qué se lleva a la batalla, trenes de artillería, etc. Y voy con ello.

Aunque había 7 calibres para la artillería terrestre que iban desde las 4 a las 36 libras (proyectiles de menos de 2 kg hasta unos 16 kg) los cañones más pesados no se suelen utilizar en batallas siendo por lo general dedicados para asedios o defensas de plazas. De esta manera en la batalla se utilizarían sólo las piezas de 4, 6-8 y 12 libras, utilizando marginalmente unas pocas (una media docena de ellas) de 16 libras  ¿por qué el dejar sin utilizar tanta potencia de fuego? Pues por una cosa muy simple: el peso. Llevar piezas mayores de 12 libras por caminos embarrados a golpe de mula y riñón no era cosa baladí. Lo más seguro es que cuando llegaran estos cañones, la batalla ya hubiera acabado. Por ejemplo. En el libro parece que se recomienda que para un ejército de 100 batallones (unos 80.000 hombres así por encima) llevaría unos 150-250 cañones de todo tipo. Más sería un engorro logístico y menos quedaría corto de potencia de fuego. 

Si nos metemos en temas de cañones individuales, al parecer en una sola acción si se disparan los cañones más de 150 veces parece que hay un riesgo bastante alto de dañar la pieza. Habría que tener cuidado, refrigerarla bien .... Si el uso no llega a esos límites la duración del cañón es mucho mayor, pero claro, cuando te ataca la caballería o la infantería la cuestión es escupir fuego como un loco y claro ¿cómo de rápido es capaz de disparar un cañón del S.XVIII-XIX? Pues seguro que más de uno se queda de piedra al ver esto.



Pongo la captura porque cuesta creerlo .... ¡¡¡ 120 disparos en 15 minutos !!! ¡¡¡ 8 disparos por minuto !!! No olvidemos que a cada disparo hay que limpiar el ánima, refrescar (con agua) si es preciso, meter la carga de pólvora, meter el proyectil, perforar el cartucho, cebar el oído y darle fuego .... todo ello sin llevar por delante al que carga. Lo que llaman a todo tirar debe ser espectacular dado que no da tiempo a poner el cañón de nuevo en posición (o se hace cada cierto número de disparos) con lo que el retroceso te lo debe dejar bastante más atrás. Y no olvidemos que todo ese lío dura nada menos que 15 minutos. Disparando botes de metralla debe aniquilar a un batallón completo en menos de cinco minutos dado que son efectivos hasta unos 500 metros y un batallón debe tardar 6 minutos en recorrerlos lo que haría "receptores" de 30 disparos ¡¡¡ de un único cañón !!!

Curiosamente este cálculo a ojo que acabo de hacer, encaja con la dotación de munición recomendada para cañón: 120 balas de hierro, 30 de metralla gruesa y 50 de menuda (balas de fusil ens sacos) Vamos, que tiene en cuenta una posible llegada del enemigo.

Si tenemos en cuenta esto de los fusiles:


Lo de "bala correspondiente de 17 en libra" significa que de cada libra de plomo (unos 460 gramos) salen 17 balas para el fusil. Un cañón de 12 cargaría 12 libras de balas de fusil lo que significa que cada vez que dispara suelta por la boca más de 200 balas de fusil con la potencia de un cañón (como 5 veces superior a la del mosquete) y aunque muchas de vayan altas y otras se estrellen en el suelo seguramente de 80 a 100 encontrarán a la formación de infantes enemigos que hay delante.

¿Y cuanto material hay que llevar para alimentar toda esta máquina de guerra? Pues también nos lo dice: 1.288 quintales de pólvora. Estos quintales son de 4 arrobas lo que equivale a unos 46 kilos actuales, con lo que habría que llevar para la artillería, infantería y caballería 59 toneladas de pólvora. Un carro de la época no era un camión moderno. Podría llevar unos 200-300 kg lo que harían unos 300 carros cargando tan peligroso componente ... menos mal que por la época no se fumaba mucho.

Si hablamos de proyectiles, hay que llevar 1.530 quintales de plomo para munición de infantería (70 toneladas) Para la artillería es un poco más:


Si no me me he equivocado al sumar y omitiendo los obuses el peso total de toda la munición son 198.400 libras o lo que es lo mismo, 91 toneladas a sumar las 59 de pólvora y las 70 munición de infantería. 220 toneladas sólo de munición. Suma a todo esto otro tipo de impedimenta como tiendas de campaña, comida, utensilios médicos, etc y lo transportas todo en carros de bueyes, caballos, mulas o sea cual fuera el bicho que se usara y encima aliméntalos a todos. Con carros que lleven 300 kg ya me salen más de 300 carros para la munición tan sólo, con sus correspondientes carreteros y animales. No, la logística en las guerras napoleónicas no debía ser cosa trivial. En Waterloo había tres de este tamaño (por lo menos) 

Ya puestos ¿qué pesaba el equipo del infante? Pues ni idea, pero tengo algo del fusil:


El soldado de infantería llevaba un fusil de 9 libras de peso. Llevaba 60 balas de a 17 la libra, es decir, 3,5 libras de plomo encima. Los 60 disparos con media onza (8 adarmes)  de pólvora. Cada 16 onzas era una libra por lo que llevaba encima unas dos libras de pólvora (es un poco menos, pero sumo el peso del cartucho de papel) con lo que sólo el fusil y la munición pesaba 14,5 libras que eran 6,67 kg. La bayoneta de 45 cms de longitud debía añadir fácilmente otro kg de peso. Lo cierto es que no es un peso excesivo sólo con las armas en comparación con un infante actual que puede llevar 30 kg de peso (no sólo llevan armas)

Pues nada. Hasta la próxima.

Para ser mi primer texto me ha salido mejor que el brasas éste.




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